Te miro y me pregunto una y otra vez lo mismo. Se ahoga adentro la sutil intención de decirlo todo. Vago por la vida con la mirada perdida en desiertos interminables. Me enceguecen los vientos de tu codicia y la invencible manera que tenes de imponer tu presencia.
Te miro y no te creo, te miro pero no te niego, borro todo el tiempo en mi memoria los momentos que me recuerdan a vos, pero siempre hay uno nuevo, como si siempre hubieras estado ahí.
Te prometo olvidarte y no lo hago, me prometí olvidarte y me mentí. Someto todo lo que siento al dolor de tu ausencia y no puedo ni un momento despegar mi corazón.
Me escondo en el anonimato de mi mirada ausente, mientras busco algo nuevo que reponga la ilusión, pero cada vez que intento sorprender al presente, sueño en blanco y negro y vuelvo a estar con vos.
jueves, 9 de julio de 2009
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